Último día de playa




El día en que nació Roberta, todos los parientes y amigos que fueron al hospital a visitar a los felices padres, estuvieron de acuerdo en que era un bebé muy hermoso.

Roberta consideraba estas opiniones años más tarde, sin entender cómo la gente podía decir tales cosas. Parecía evidente que los recién nacidos eran algo así como pequeños monos rugosos y amoratados, todos igualmente feos. Sólo las miradas arrobadas de unos padres podían ver otra cosa. Ella misma debió de ser igual de fea al nacer, y la cosa no mejoró.

Los comentarios de los conocidos fueron cambiando. Al cabo de algunos años ya no decían de ella que fuera una niña muy mona, sino algo más drástico: que las niñas monas rara vez llegaban a convertirse en mujeres hermosas, implicando con ello una rara ventaja en el hecho de ser fea de nacimiento.

Lo cierto era que su fealdad no le molestaba demasiado. Más que fea, se consideraba vulgar, desmañada, del montón, pero tampoco llamaba la atención. Como suele decirse, no hacía llorar a los niños.

Hasta que un día hizo un descubrimiento. Ayudándose de dos espejos, el del lavabo y otro de mano que su madre utilizaba para depilarse las cejas, se vio de perfil por primera vez en su vida.

Todas sus esperanzas se vinieron abajo entonces con un estruendo casi audible: No es que fuese vulgar, es que era fea en todo el sentido de la palabra, hasta tal punto, que no conseguía recordar a ninguna otra conocida suya que lo fuera en mayor grado.

El tembloroso espejo revelaba por primera vez la verdad en toda su magnitud: La frente se unía con la nariz, sin transición; los ojos, demasiado hundidos, daban a su perfil el pavoroso aspecto de un ave de presa buscando roedores; la nariz era ancha y demasiado marcada, los orificios apuntando agresivamente al frente; las cejas  pobladas y juntas; la boca, pequeña y en retroceso; la barbilla casi inexistente; el cuello largo; el pelo estropajoso; las orejas grandes.

Roberta estuvo llorando toda aquella tarde.

El descubrimiento trajo consigo algunos cambios. Perdió el poco interés que sentía por cosas como el maquillaje, el peinado o los vestidos; supo que nunca la elegirían para ningún papel en una obra de teatro del colegio, excepto posiblemente, como bruja o malvada madrastra; comprendió por qué los chicos le prestaban la misma atención que a un objeto inanimado, y supo con fatal certeza que nunca conocería a ningún chico, en todos los sentidos del término "conocer". Y descubrió, a una edad demasiado temprana que todas sus fantasías románticas eran estrictamente eso, y por lo tanto, estaban condenadas a formar parte del grueso herbario de los sueños marchitos.

*  *  *

Una tarde de Octubre, Roberta estaba sentada en la pequeña escalinata que daba al porche de su casa.

El verano había terminado. El sol ya no era el mismo, estaba mucho más bajo en el horizonte y apenas calentaba a pesar de la hora. Roberta acababa de comer hacía sólo un rato.

Apoyada contra la barandilla, contemplaba su falda plisada, en la que algo no terminaba de 
convencerle. Como si se tratase de una prenda cedida por alguna hermana mayor, cuando en realidad la había comprado con mucha ilusión el año anterior.

Su madre apareció en lo alto de la escalera.

—Roberta, ¿vas a ir por fin a la fiesta ?

Había una fiesta en el colegio para celebrar el retorno a clase. Por algún motivo, la dirección había decidido que el inicio del curso era algo a celebrar. Seguramente querían compensar a los críos del pequeño disgusto que siempre representa el final de las vacaciones.

Roberta trató de dar a su voz un tono mezcla de cansancio e indiferencia.

—No mamá, creo que no iré.

Su madre permaneció unos instantes en la puerta. Roberta podía notar la mirada clavada en su nuca. Finalmente, la puerta se cerró.

Unos niños se acercaban por el camino que había ante la casa. Eran de su colegio, y por su aspecto, algo más elegante de lo habitual, se dirigían a la fiesta. Le hacían señas con la mano. Parecían invitarle a que les acompañase.

Roberta les sonrió vagamente, afectando un gesto de desinterés. Se incorporó y subió los escalones hasta la puerta. Cuando iba a abrirla pareció cambiar de opinión, y retrocedió dirigiéndose al camino. A unos cincuenta metros de la casa, cogió un estrecho sendero, que discurría entre dos campos sembrados. Tras cruzar un bosquecillo de álamos, llegó hasta la carretera.

Miró a ambos lados sin ver a nadie. Era una carretera estrecha,  bordeada por dos hileras de árboles, y con poco tráfico en aquellos momentos.

Torció a la derecha y comenzó a andar por la carretera, esquivando los árboles, pasando por la derecha de uno, y por la izquierda del siguiente, hasta que oyó el ruido de un vehículo aproximándose.

Se asomó a mirar por detrás de un grueso tronco. Era un camión de grandes dimensiones, de color rojo y con el radiador niquelado. Casi sin pensar lo que hacía, levantó la mano.

Con gran estruendo de frenos de aire comprimido, el camión frenó a su lado. Se abrió la puerta y asomó la cabeza del conductor.

El hombre, que parecía un enano en comparación con el vehículo, le miró con curiosidad.

—Te llevo a alguna parte ?

Desoyendo todas las recomendaciones familiares sobre el trato con desconocidos, Roberta le dijo sonriente que iba al pueblo próximo.

—Bien, a ver si se me pasa el sueño. Sube.

No fue nada fácil subir hasta allá arriba. El camionero tuvo que cogerla de la mano y subirla en volandas. Luego cerró con un portazo tremendo.

Todo parecía gigantesco en la cabina del camión, el volante, las palancas y el propio asiento. Hacía un ruido terrible, y todo temblaba a medida que iba acelerando.

—Cómo te llamas ? Ah, Roberta. Bien, esta bien ese nombre, es original.—Roberta pensaba tristemente que ni siquiera tenía un nombre bonito como Silvia o Cristina —Llevo unos troncos al puerto. Son sólo dos, pero uf, lo que pesan. Me duermo cuando conduzco, una vez me salí de la carretera. No, no pasó nada, se cayeron todos los bidones, aquella vez llevaba bidones de fuel. Si viene alguien me distraigo y no me entra sueño. ¿Sabes cantar? ¡Oye! ¡No te habrás escapado de casa!

Roberta le tranquilizó hablándole de unos imaginarios familiares que vivían en el pueblo siguiente.

Al rato, la carretera empezó a correr paralela a la playa. Roberta trató de pensar en cuánta distancia habían recorrido, y le pareció poca.

La vista de la playa le hizo recordar momentos gratos del verano que acababa de terminar. Había pasado largas tardes sentada en las dunas, tomando el sol y sin pensar en nada. Aquella playa era un sitio amigable, siempre desierta, con pequeños animales que tenían algo de cómplices, con las gaviotas que daban tanta sensación de paz, y el ruido de la brisa en las cañas de las dunas. La playa era como un refugio al aire libre, y siempre se sentía dichosa cuando llegaba el verano.

Pensó entonces en acercarse a la playa, y le dijo al camionero que parase.

—Todavía quedan lo menos cinco kilómetros hasta el pueblo…

Roberta le dijo que en realidad iba a unas casas cercanas, señalando un grupo de villas de madera que había cerca.

—Y ya podrás volver ?
—Claro, alguien me llevará, lo he hecho muchas veces.

El camión frenó con grandes temblores, en la arena que invadía parcialmente la calzada. Roberta descendió por los precarios peldaños, dio las gracias al conductor y saludó con la mano.

Esperó hasta que el camión se hubo perdido de vista, y entonces, se dirigió a la playa. Atravesó un terreno de dunas que separaba la playa de la carretera. Eran dunas de un par de metros de altura, cubiertas de hierbas largas y delgadas. La arena estaba tibia aún, y Roberta se quitó los zapatos.

Caminó deteniéndose de vez en cuando a observar las huellas de escarabajos y de gaviotas, y algunos objetos curiosos dejados por la marea. El mar empezaba a tomar un tono amarillento a medida que el sol descendía.

Al poco, llegó a la playa, que era ancha, de arena lisa y húmeda, y se acercó al agua. A aquella hora, la marea estaba en su punto más bajo, y ya empezaba el oleaje que anuncia la nueva pleamar.

Paseando por la orilla, las olas llegaban de vez en cuando hasta ella y le mojaban los pies. El agua estaba sorprendentemente cálida. Último día de playa.

Se metió en el agua. Cuando ya la falda se había mojado, pensó que debía habérsela quitado, hizo un gesto de mirar hacia atrás, como dudando si retroceder y quitarse la ropa, pero continuó avanzando.

Llegó al punto en que las olas apenas empezaban a romper. Llevaba los brazos algo levantados, y saltaba ligeramente ante cada ola que la atravesaba.

Roberta continuó avanzando. Su cabeza aparecía y desaparecía de las crestas cubiertas de espuma, hasta que una ola más alta que las anteriores la cubrió, y ya no volvió a aparecer.



Gramática





Los periodistas, (y los políticos) a veces por las prisas, pero me temo que más frecuentemente por haber leído poco, sueltan de vez en cuando expresiones erróneas, confusas, mal traducidas, etc. y una de mis ocupaciones (sí, hago cosas muy raras en mis ratos libres) es anotar algunas de estas frases para luego reírme.

Aquí va una selección, con su aclaración adjunta si procede y cuando creo adivinar lo que el periodista trataba de decir, que no es siempre el caso.

Se lo dedico a Ángeles.

---

siete días laborales (laborables)
esta moda roza en la vulgaridad (raya)
narración de género policial (policíaco)
desembolsar agua del pantano (desembalsar)
no puede permanecer inerte (inerme)

  Estos no tienen mucho mérito, podrían ser errores de tecleo.

los cocineros que están ahí arriba, en la punta del iceberg


  Quiso decir "en la cresta de la ola". Error clásico de confusión de muletillas.

ante los exámenes de selectividad, toca empinar los codos

  O sea, que irán al examen con un pedo considerable.

no cacemos la piel del oso antes de tiempo

  No "vendamos" la piel del oso antes de cazarlo. Otra muletilla mal dicha.

al gobierno le ha faltado autodeterminación

  Quiso decir "determinación". Contaminación por culpa de la política.

surferos en busca de la tormenta perfecta

  Se referirá a la "ola perfecta". Otra contaminación. Esta vez del cine.

nichos de ametralladora


  Quiso decir "nidos". Lío cerebral.

llorando a lágrima tendida

  Mezcla de "a lágrima viva" y "a moco tendido".

las calles más transcurridas de la capital


  transitadas + concurridas = transcurridas

el nuevo y fragante líder de la carrera

  flamante

nada nuevo sobre el sol

  bajo el sol

se ven las sirenas azules de la policía

  Un interesante caso de sinestesia que atribuye colores a los sonidos.

los casquetes del muro cayeron sobre un vehículo

  casquetes > cascotes.  ¿Acto fallido?

el mayor operario de autopistas

  ¿El más fornido? No, quiere decir "el mayor operador".

ha desaparecido de la interfaz de la Tierra

  Será "la faz de la Tierra". La informática acabará con todos nosotros.

hay que avanzar sin apelativos

  paliativos

se han recogido mas de 3000 rayos

  Los rayos no se recogen (gracias a Zeus). Se detectan.

recibió el respaldarazo

  Respaldarazo es un espaldarazo y luego te cortan el cuello.

con música de Korsakoff

  Sí, hombre, Korsakoff, el que le hacía los arreglos a Rimsky.

en Aranjuez no dan crédito con lo que está pasando


  Ni en Aranjuez ni en ninguna parte. Los bancos son unos impresentables.

Julián Muñoz luce demacrado

  Entonces no luce. Este es un clásico de traducción errónea procedente de México: "lucir"
  por "to look".

estrategia de cara a las catalanas

  Así dicho, parece que habla de estrategias para ligar con chicas de Sabadell.

plan de contención de la enfermedad que entró en vigor el pasado Enero

  ¿La enfermedad entró en vigor en Enero? Ejemplo clásico de palabras mal ordenadas o
  falta de comas, con resultado confuso. Otros ejemplos con el mismo defecto:

el juicio por la malversación de la constructora que se celebró…
  
  ¿Se celebró la malversación?

Paz Vega premiada por su trayectoria en el Festival de Málaga

  ¿Su trayectoria en el festival? ¿Y el resto de su carrera qué? ¿O es que se refiere a su forma rectilínea de caminar por la alfombra roja?

logra su segundo maratón en más de 50 años

  Quiere decir (supongo) "en la categoría de más de 50 años".

los sacos terreros protegerán los bienes del huracán

  ¿El huracán también tiene bienes?

Un hombre mata a su mujer embarazada con una escopeta en…

  Triste noticia. Pero ¿cómo logró quedarse embarazada con una escopeta?


  Neologismos que, a lo mejor, hasta están aceptados por la RAE:

precarizado
emprendedurismo
empoderamiento
resiliencia
procrastinar
serendepitoso


se ha ampliado la amplitud térmica

  Hasta a mí me suena raro.

en el que los adagios son lentos y los andantes son motos

  Confusión mental absoluta.

en Málaga no paran de disgustos

  Este que me lo explique Ángeles.

estos momentos tan históricos (Cortesía de Manuela Carmena)

  "históricos" ¿admite grados?

esta tecnología también entra en jaque con la legislación

  Algo no está bien dicho, pero no estoy seguro de qué.

se ha dejado de manifiesto la falta de seguridad


  Igual que el anterior, algo suena mal.

ha pescado un buen caladero

  Otro caso de confusión mental.

es muy fashion

  Uso de un extranjerismo (nombre) como si fuese un adjetivo. Tendencia al alza. La culpa es de los trendsetters, los influencers, los socialites y las it girls.

los asuntos domésticos

  Se refiere a los asuntos de política interna, nacional, pero parece que hable de fregar el pasillo.

la casa natal de Hitler en Australia  (Cortesía de Ana Blanco, TVE)

  Esta se la perdonamos porque es un lapsus. Lo corrigió en cuanto se lo dijeron por el pinganillo.


  Palabras extranjeras que todos pronunciamos mal:

Hichcot (Hitchcock)
Schlinder (Schindler)
Lichenstein (Liechtenstein)
Hofstader (Hofstadter) 
Wensmister (Westminster)
bet seller (best seller)
Ritcher (Richter)
  
acompañado de un reguero de cámaras

  A los periodistas se les caían las cámaras por el suelo. ¡Con lo que cuestan!

ha destapado la caja de Pandora

  Creo que es un remix de "Destapar la caja de los truenos" y "Abrir la caja de Pandora".

se presentó a los casting de OT

  Se refiere a las audiciones. Todos los periodistas confunden casting con audition.

se encuentran enterrados bajo tierra

  Parece mejor idea que enterrarlos encima.

el bowl, el último boom healthy & foodie

  Help!

a menos ocho grados bajo cero

  Doble negación. Luego eran 0 grados (8 - 8 = 0). En mi pueblo hace más frío.

en esta época se da lugar

  Whaaat?

el color marronoso del cielo (Cortesía de Mónica López, TVE)

  Otra que tal, Pascual.

el público tan abarrotado

  Es que hay gente que no sabe estar.

su actitud ha sentado como cuerno quemado

  Y ¿cómo sienta un cuerno quemado? Mal, seguro. Cornudo y encima te queman un cuerno.

nació en Bilbao, concretamente en Vizcaya


  Indulto, porque parece un lapsus.

destinos rurales para huir de la ciudad

  Y destinos urbanos para huir del campo.

15 hábitos que arruinan tu pelo

  Tu pelo a Cofidis.

los toros produjeron dos heridos por asta de toro

  Sería noticia si fueran por asta de persona.

no vamos a dejar desaprovechar esa oportunidad

  ¿Puede repetir?

pateras que a la menor de cambio se hunden (Cortesía de J.I. Zoido, Ministro del Interior)

  ¿Quieres decir que si metes la primera se van a pique?

su hijo es asperger

  Asperger y registrador de la propiedad.

enterrar los vestigios mortales

  ¡Por dios! ¿Por qué no dices "despojos" como todo el mundo?

80 gramos cúbicos

  No confundir con los gramos redondos.

se me está abriendo el hambre

  A mí lo que se me abre es la boca.

con los pies y manos maniatados

  ¿Se ató las manos usando los pies? Algo no me cuadra.

la A7, una de las vértebras de la circulación

  Creí que estaban hablando de anatomía y resulta que era de autopistas. Y en ese contexto, ¿qué es una vértebra de la circulación?

los edificios cayeron como naipes

  Menos mal que no cayeron como bloques de hormigón, que es lo que suelen hacer.

Caixabank ha elegido la sede… Un histórico inmueble construido en 1942 en la calle Pintor Soroya (Cortesía de www.elespanol.com  -  Oct 7, 2017)

  Matemáticas: Sorolla + Soraya = Soroya.
  
te deja muy flaseado

  Se dice "muy flaseated".

el último incendio proclamado

  Proclamado a bombo y platillo, supongo.

una bomba de oxigeno para el sector audiovisual

  Menos mal que era una bomba de oxígeno. Si llega a ser una bomba de hidrógeno, adiós sector audiovisual y ¡vuelta a los libros!

---

[mea culpa] Si he ofendido a algún periodista o político, que ponga una floristería y no tendrá que pasar por estos trances. [fin del mea culpa]

Totentanz


Richie Havens, Handsome Johnny,  August 15, 1969 
Michael Wadleigh, Woodstock, 1970

El bombardeo de saturación, tal como fue practicado hasta el inicio de la era atómica, consiste en tres fases: blockbusters, incendiarias y fragmentación, en ese orden. En la primera fase, el lanzamiento de blockbusters ("rompemanzanas") tiene como fin la destrucción de edificios desde dentro, eliminando los tejados y dejando los interiores expuestos para la segunda fase. (1)

Ésta suele consistir en cargas de fósforo blanco (2) o napalm (Tokyo, 1945 (5)), diseñadas para penetrar los edificios por los tejados destruídos, y distribuir cargas incendiarias. Puesto que en los interiores suele haber materiales (madera, textiles, plásticos, papel, cuerpos humanos) de más fácil combustión que en las calles, esta fase generará incendios incontrolables, y en ocasiones fuertes corrientes verticales de convección y vientos horizontales muy potentes hacia el núcleo del área incendiada. (Hamburg, 1943 - Dresden, 1945).

La tercera fase, tendrá lugar no antes de media hora de la segunda, a fin de que en las calles estén ya presentes bomberos, personal de protección civil, y población huyendo de los incendios. Esta fase estará constituída por bombas de fragmentación de tamaño pequeño, que distribuirán metralla horizontalmente contra los objetivos mencionados.

Los problemas inherentes a la primera fase son debidos a las peculiaridades de uso de las bombas blockbusters. Su peso —que llegó a ser de 5000 kg— sólo permitía su transporte a determinados modelos de bombardero (Lancaster, B-17, etc.), precisandose un número significativo de bombarderos en operacion (del orden de centenares) más su cobertura de cazas (Hamburg, 1943, (3), (6)).

La segunda fase permite una logística más simple y una efectividad superior sobre los objetivos establecidos. La propiedad del fósforo blanco (P4, una variedad alotrópica del fósforo) de arder espontáneamente o con iniciadores muy simples, lo hace ideal para la destrucción de areas. El hecho de que se adhiera con facilidad a otros materiales —por ejemplo, la piel humana— y su propiedad de no extinguirse aun sumergiéndolo en agua —lo que puede producir quemaduras de tercer grado que lleguen hasta el hueso (Dresden, 1945 (4))— ha hecho del fósforo blanco el elemento incendiario de elección, con la posible excepción del napalm.

La tercera fase es la menos eficiente en términos de destrucción de objetivos de valor estratégico. Es más bien parte del llamado "bombardeo del terror" (7), cuya finalidad declarada es desmoralizar a la población del bando contrario, y su utilidad fue puesta en cuestión, ya durante la segunda Guerra Mundial.


Dresden, Febrero de 1945


El valor práctico de estas técnicas ha sido claramente relegado con el uso de la energía atómica con fines bélicos. En efecto, una bomba relativamente pequeña —tal como una ojiva táctica actual— es mucho más eficiente desde todos los puntos de vista: un solo avión —incluso un interceptor ligero, o mejor aún, un misil crucero— puede ejercer la misma función y producir los mismos efectos destructivos, tanto en el terreno como sobre las personas, con una logística y unos costes muy inferiores.

Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki no son un buen ejemplo de eficiencia , ya que se trataba de prototipos con un costoso proceso de desarrollo, y que precisaron de procedimientos novedosos y poco probados (en la bomba de Hiroshima fisionó menos del 2% del uranio (8)). Aun así, el efecto destructivo fue considerable (9).

En el estado del arte actual del armamento táctico, una bomba atómica "H", de tipo fisión-fusión y sólo dos etapas, (es decir una bomba "H" convencional a la que se le elimina la tercera etapa), permite una acción "limpia", en la que se produce la habitual elevación de temperatura, radiación gamma e infrarroja, onda de choque, etc. pero no residuos radiactivos ni en el suelo ni en la nube de convección. En esas condiciones, sin fallout y sobre terreno inerte, se puede ocupar el territorio bombardeado casi inmediatamente después de la detonación.

Es evidente que los bombardeos de saturación como los descritos más arriba se han vuelto obsoletos gracias a las nuevas tecnologías.


“The long suppressed story of the worst massacre in the history of the world. The devastation of Dresden in February, 1945, was one of those crimes against humanity whose authors would have been arraigned at Nuremberg if that court had not been perverted.”

(Rt. Hon. Richard.H.S Crossman, M.P., Labour Government Minister)
--------------------------------


(1) "These bombs were designed for their blast effect, to cause damage to buildings - specifically to blow roof tiles off, so that the smaller 4 lb (1.8 kg) incendiary bombs could reach the building interiors."

(2) "Incendiary bombs were used extensively by the German, British and U.S. air forces against civilian populations and targets of military significance in civilian areas, including London, Hamburg, and Dresden."



(3) "Operation Gomorrah, created one of the largest firestorms raised by the RAF and USAAF in World War II, killing 42,600 civilians and wounding 37,000 in Hamburg and practically destroying the entire city."

(4) "We saw terrible things: cremated adults shrunk to the size of small children, pieces of arms and legs, dead people, whole families burnt to death, burning people ran to and fro, burnt coaches filled with civilian refugees, dead rescuers and soldiers, many were calling and looking for their children and families, and fire everywhere, everywhere fire, and all the time the hot wind of the firestorm threw people back into the burning houses they were trying to escape from."

(5) "Some 100,000 people are estimated to have died in the resulting firestorm."

(6) "…which meant that there would be almost 2,100 aircraft of the United States Eighth Air Force over Saxony during 14 February."

(7) "The question of bombing of German cities simply for the sake of increasing the terror, though under other pretexts, should be reviewed."
(telegrama de Winston Churchill al Jefe del Mando Aéreo británico, 28-3-45)

(8) "The weapon was considered very inefficient, with only 1.7% of its material fissioning.

(9) "The radius of total destruction was about 1 mile (1.6 km), with resulting fires across 4.4 square miles (11 km2)… Some 70,000–80,000 people… or around 30% of the population of Hiroshima, were killed by the blast and resultant firestorm… and another 70,000 injured."




Franz Liszt, Totentanz, Valentina Lisitsa

Último vals en Binic


Así vamos, de isla en isla, de puerto en puerto. Acosados pero nunca tristes.

Sabemos que nos seguirá a todas partes, así que no vale la pena perder la calma: estará allá donde vayamos.

Hemos recorrido los cinco continentes, las cinco islas donde el mundo termina: Pascua, Macquarie, Tristão da Cunha, Jan Mayen, Spitsbergen.

En el norte de Alaska, bajamos desde los pozos de petróleo de Prudhoe Bay, siguiendo el oleoducto. En Fairbanks nos desviamos al Este para entrar en Canadá y corremos por la Alaska Highway, pavimento de gravilla congelada, permafrost, hasta Vancouver. Luego al sur hasta California, oh I wish I had a river

Saltamos a Hawaii y Japón; sin internet, nombres falsos en los hoteles, borrando las huellas que vamos dejando en la nieve; la península indochina, Birmania, Laos, restos de la guerra, enormes cráteres yermos aun visibles, provocados por las bombas que lanzaban los B-52 cuando trataban de cortar la ruta Ho Chi Minh; travesía de incógnito a Benarés, los ghats desde donde vemos pasar cadáveres flotando; salto a Sri Lanka, un buda yacente gigantesco con un texto grabado en las plantas de los pies; de allí a Egipto y su civilización muerta, Europa decrépita, la Marcha Radetzky en Viena.

Más islas, Islandia, el Sprengisandur, atrapados sobre la grieta que abre en dos el Atlántico, con la suspensión rota. Atravesamos el bosque de Brocéliande. Pongo la televisión; Âge Tendre, Hugues Aufray, otro corredor de fondo, canta Céline. Sin transición, una pausa para bailar un vals escocés en Bretaña, tratando de que no se nos salten las lágrimas. Acordeón diatónico. La gente sonríe y nos invita a comer; son sólo turistas perdidos, dicen.

La persecución no cesa. Hemos tratado, sin éxito, de que nos confunda con el paisaje. Aquí viene, lo sabemos. Abrazados bailamos un último vals mientras el sueño cae sobre nosotros. Hemos hecho todo lo que hemos podido, pero no dictamos las normas. Aquí llega, coge mi mano, así nos iremos juntos, aquí llega, she's very rarely late, aquí llega. La Muerte.


Go take a sister, then, by the hand 
Lead her away from this foreign land 
Far away, where we might laugh again 
We are leaving, you don't need us

(Wooden Ships, Crosby, Stills, Kantner, 1969)



Gustave Courbet – Le Change, Episode De Chasse au Chevreuil en Franche-Comté.
Colección Wilhelm Hansen. Museo Ordrupgaard, Charlottenlund, Danmark.

Odio




Un mes antes de la muerte de Navarro, descubrí que trabajaba en la misma empresa que yo.

Navarro y yo habíamos compartido colegio, pero me había olvidado completamente de él, y además, su aspecto había cambiado mucho, quizá algo natural después de tantos años.

Le había visto a veces en el aparcamiento, en la máquina de café, sin reconocerle. Ahora me habían incorporado a un proyecto y él era parte del equipo. Al ver su nombre completo en la lista de participantes supe quién era. 

Navarro. No tenía buen recuerdo de él en los tiempos del colegio. Era un chulo que iba dos cursos por delante de mí. Apenas coincidíamos, pero cuando lo hacíamos, siempre tenía para mí una frase despectiva, un empujón, alguna pequeña humillación.

Yo procuraba eludirle. Dos cursos de diferencia era demasiado a aquella edad, así que aguantaba estoicamente. Mis actos de venganza eran siempre imaginarios. Después de dos o tres años se fue del colegio y todo aquello se me olvidó.

Y ahora, resulta que al cabo de los años estábamos en el mismo proyecto. La tentación de la venganza empezó a formarse casi sin darme cuenta. Oh no, no sería nada espectacular. Simplemente me proponía joderle cuanto me fuera posible. En la organización del proyecto él no tenía autoridad sobre mí. Es más, yo tenía cierta posición de ventaja, ya que actuaba como asesor pero sin responsabilidad directa en la evolución de los trabajos. En cierto modo, él dependía de mí.

Si Navarro nunca me había caído simpático, no puede decirse que su carácter hubiera mejorado con los años. Brusco, rozando la grosería, desconsiderado con los compañeros, jactancioso de sus cosas, Navarro no le resultaba simpático a nadie. Mi caso no era especial.

Siempre me he considerado una buena persona, incapaz de odiar, pero de repente, empecé a desarrollar un comportamiento retorcido. Mostraba ante todos una actitud de colaboración total, de deseos de ayudar, de disponibilidad sin reservas, de forma que el equipo me consideraba un elemento valioso y cooperador. Pero a la vez, me las ingeniaba para introducir problemas, dudas, ambigüedades, que nunca parecían provenir de mí, sino de las circunstancias, de la mala suerte. A veces insinuaba cierta falta de previsión por parte de Navarro. Si él hubiera considerado tales y tales riesgos… Quizá —sugería yo sin llegar a decirlo claramente— el problema era la falta de liderazgo de Navarro, su inexperiencia. En las reuniones, yo sonreía, hablaba con suavidad y ponía cara de perro labrador, mientras Navarro empezaba a mirarme más y más con odio creciente. Yo manifestaba públicamente su trabajo eficaz, a la vez que ponía sobre el tapete razones por las que quizá no era la persona más adecuada para tal o cual tarea. Un verdadero ejercicio de equilibrio, un maquiavelismo y una mala uva que me hacían feliz. Feliz como un niño feliz.

La venganza, dicen, es un plato que se sirve frío. Helado.


*  *  *

Y una mañana, llego y me encuentro con la noticia: Navarro ha muerto en un accidente de tráfico. Su coche se ha salido de la carretera en la A-2. Muerto en el acto.

Los empleados forman corrillos y comentan el suceso. Muestran una actitud curiosa: por una parte, un tono serio adecuado al carácter de la noticia, y por otra, una especie de excitación mal disimulada, una competencia por ver quién conoce más detalles, como sucede siempre cuando la gente comenta una catástrofe. Me pregunto si el ser humano no disfruta en parte ante el espectáculo de un desastre que no le afecta directamente.

Se oyen comentarios técnicos. Navarro afirmaba llegar de Madrid a Barcelona en tiempo record. No se puede correr de esa forma. De nada le ha servido su potente berlina alemana, su cinturón de seguridad con pretensor, sus múltiples airbag, sus neumáticos de 235 milímetros y perfil bajo, la carrocería indeformable, la media docena de artilugios electrónicos de control del vehículo.

La cabeza quedó completamente seccionada y la Guardia Civil tardó un buen rato en encontrarla entre unos matorrales. Detalles técnicos. Cómo disfruta la gente comentando esas cosas.

Bien, Navarro ha muerto y yo no he sido. De pronto me siento aliviado. Ya no tendré que seguir practicando mi juego de conspiración. Me pregunto con cierta angustia si me alegro de su muerte. "Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo", dice el proverbio árabe. No era mi amigo, no era un familiar, su muerte no tiene por qué afectarme, y no voy a consentir que me afecte. No tengo por qué sentirme culpable. Era un indeseable, cierto. No se si llegué a desear su muerte alguna vez, quizá lo hice en los tiempos del colegio. En todo caso, ha muerto por circunstancias fortuitas. A otra cosa.


*  *  *

Pasa el tiempo. Pienso en el último mes. Pienso si somos justos en nuestras opiniones sobre las personas. Quizá Navarro era también una víctima como yo. ¿Cómo saber qué le llevó a desarrollar su carácter? Pudo ser una infancia poco feliz, un padre despótico, una familia deshecha, un acontecimiento que le marcó ya en los primeros años. Quizá desarrolló una forma de defensa violenta ante los demás. Si hablas con voz más fuerte que el otro, si le empujas, si amenazas, marcas la distancia, te haces valer, adviertes de que eres peligroso, te proteges, alivias tu miedo. Todos los animales lo hacen. Gruñen, enseñan sus armas, amagan un ataque, no hay gran diferencia con nosotros. Quizá Navarro tuvo miedo demasiado pronto y eso le cambió para siempre.

Creo que iré un día de estos a visitar la tumba de Navarro. Es un fin de capítulo que a lo mejor requiere una pequeña ceremonia. Quizá pida perdón a su espíritu por haberle odiado, quizá arregle las flores de su tumba, quizá rece una oración.

O quizá no. Quizá hay una justicia cósmica, el karma, que arrancó de cuajo tu asquerosa cabeza, que te mató rápida y limpiamente, una muerte piadosa que no te merecías. Lo que te merecías era una muerte lenta llena de avances técnicos de la medicina, arrastrando una bombona de oxígeno, con un cable de plástico en tus orificios nasales; o un intravenoso con una bomba manual para dosificarte los opiáceos, Navarro, cabrón.

Ya me veo ante tu tumba. Aquí yaces. Bien muerto estás, hijo de puta, Voy a arrancar esas cuatro flores de mierda que han crecido alrededor de la losa, voy a escupir en esa lápida pretenciosa de mármol cursi de nuevo rico, voy a desenterrar tus despojos y mear en tu esqueleto y usar tu calavera de cenicero, Navarro, cabrón, estás bien muerto, muerto, muerto, muerto para siempre.



*  *  *

Shadows dance around the room
I know their names
I carry their blood too
They sing forgotten songs
But I know the words
They've been with me since I was born
As I grew I danced with them too

(Radical Face, The Crooked Kind)



Antes de que te des la vuelta

Antes de que te des la vuelta, podría emerger un líder de espíritu poderoso, ante cuyas palabras el mundo cayera rendido.





Antes de que te des la vuelta, alguien podría demostrar que, como ya sospechábamos, la realidad no existe.




Antes de que te des la vuelta, podría caerme muerto aquí y ahora por una extraña dolencia no diagnosticada.




Antes de que te des la vuelta, los astrónomos podrían descubrir un asteroide en ruta de colisión con la Tierra, y decir: nos quedan 36 horas de vida.




Antes de que te des la vuelta, alguien podría descubrir una partitura perdida de Mozart de cuya existencia nada se sabía.




Antes de que te des la vuelta.

Adiós




Cualquier proceso que evoluciona en el tiempo, con un principio y un final —como por ejemplo, la vida de una persona— pasa por un cenit, por un culmen: el momento en que todo se cumple y todas las potencialidades se manifiestan; en que la disolución y la condensación se alternan sin final, solve et coagula; en que todo lo que tenía que pasar, está ahora presente, de modo casi inevitable. Es ese instante de luz, el fulcro donde convergen los radios de la rueda, el centro que hace que la rueda exista.


Y todos los cambios que vienen después, y que llamamos avanzar, no son más que nostalgia estéril, esfuerzos vanos por volver al tiempo de la magia; por retornar a aquel instante de gloria, a aquel estado de gracia; por recomponer el fulcro destrozado que ha perdido su sentido y ya nunca más volverá a ordenar nuestro mundo.


El gesto inútil de juntar las piezas del jarrón roto, como si pudiésemos retroceder en el tiempo y regresar al instante anterior al desastre.