En cuanto hablé de un eclipse, me di cuenta de que me había precipitado. Ahora todas las tareas serviles me tocarían a mí.
En realidad es lo que me gusta: organizar y hacer planes. Y el primer paso para un buen plan es documentar. ¿Que sitio sería el mejor para la observación? ¿Dónde íbamos a dormir la noche anterior? ¿Cosas que harían falta? Pero también había que estudiar los aspectos técnicos, la ciencia de la cosa. Imaginar tres cuerpos celestes moviéndose cada uno a su manera es un lío DC. Y la Internet no ayuda mucho; la información que me iba encontrando por la red era bastante inútil. La mayoría de la información se limitaba a contarte lo que es un eclipse (bastante jodido de explicar) y en insistir en ponerse gafas, las famosas gafas de cartón con las que, durante la fase de eclipse parcial, no se ve nada, y durante la fase total ya no hacen falta: Una cosa menos de la lista. Si alguno se queda ciego, que se dedique a verlo por la TV. Un eclipse es para gente aguerrida e imaginativa.
Llevar niños a ver un eclipse es como llevárselos a subir el Everest. No buena idea. Se pasarán el rato preguntando bobadas, y el eclipse dura sólo 1 minuto y 47 segundos. Como no tengo niños, y no entra en mis planes llevar niños ajenos, pues eso que me ahorro.
La cosa iba a ser más o menos así: Tanto el Sol como la Luna estarían (aparentemente) moviéndose hacia el Oeste, pero el sol más deprisa, hasta que pasara por detrás de la Luna y tuviera lugar el eclipse. Por eso la sombra de la Luna iba a moverse de Oeste a Este. Un lío. Más fácil dibujarlo que explicarlo.
La sombra de la Luna (umbra, para usar el término técnico) entraría por el Cantábrico, y la línea central del eclipse un poco al Este de Luarca; atravesaría la península en unos cuatro minutos, saliendo un poco al Sur de Peñíscola. Luego pasaría por las Baleares, pero allí a esa hora el sol estaría a punto de ponerse, con lo que no sería el mejor sitio para observar.
El fenómeno se vería mejor cuanto más al Norte (mayor duración de la fase de totalidad) y al Oeste (mayor altura del Sol sobre el horizonte). Según eso, el mejor sitio parecía ser Luarca. Pero no hay que olvidarse de las nubes. Encontré en la red información sobre las probabilidades de cielo cubierto el 12 de Agosto en cada zona, y resultaba que los sitios más prometedores eran las planicies infinitas de Castilla, un área centrada más o menos en la Tierra de Campos. Un poco de calor para entrar en acción, como las lagartijas.
Organicé un viaje de exploración para "localizar exteriores", como dicen las gentes del cine, y me fui a Lerma. Aunque faltaba más de un mes para el eclipse, teníamos ya 35 grados. Los hoteles de las capitales iban a estar completos el 12 de Agosto. Y como no soy de pensiones ni airbnbs —no digamos ya de hoteles boutique y otras…simplezas— opté por el parador de Segovia, algo alejado pero con buenos accesos al centro de la meseta. El parador de Lerma estaba reservado al completo desde hacía casi dos años, al parecer por un grupo de empleados de SpaceX, y algo parecido sucedía en hoteles de las capitales de provincia.
Y empecé a localizar exteriores: sitios llanos, poca probabilidad de nubes, el sol a unos 10 grados de altura sobre el horizonte, sitios en carreteras a las que los GPS no te van a llevar, alejados de autovías y centros de población donde según decían, las «autoridades» querían concentrar al personal para que no fueran de aquí para allá como pollos descabezados montando líos en el tráfico.
La línea León-Burgos parecía lo más adecuado, pero descarté Melgar de Fernamental porque coincidía con el Camino de Santiago, y seguro que se llenaría de freaks buscando conjunciones cósmicas. Al final seleccioné unos cuantos lugares poco conocidos, conectados por carreteras secundarias, que me permitirían ir de uno a otro si aparecían nubes donde no debían. Eran estos: Abia De Las Torres, Castrillo De Villavega, Membrillar, Valcabadillo y Villaverde Del Monte. Y Saldaña como centro de operaciones y logística. Excepto Villaverde, todas en la provincia de Palencia, que los connaisseurs de temas astronómicos estaban indicando como la zona ideal.
Cerca de la Plaza Mayor de Lerma, fuimos a la tienda de repostería de las monjas de Iesu Communio —que no sé si son Clarisas o ya no— a comprar pastitas de naranja y chocolate. Aparcamos frente a la puerta y me quedé en el coche, peleando con el GPS mientras mi parole officer entró en la tienda.
Una monja apareció en la puerta, con su característico atuendo de tela vaquera. Se quedó allí, con los brazos cruzados, contemplando la plaza con mirada distraída. Me vio en el coche, sonrió y me saludó agitando la mano extendida, como suelen hacerlo los niños. Saludé a mi vez inclinando levemente la cabeza, y ella se retiró al interior de la tienda.
Me sobrevino esa sensación, breve pero muy intensa que ya he conocido antes: Algo se ha perdido. No sé qué es. Pero se ha perdido y no volverá.
Y el 12 de Agosto estábamos en Membrillar, en un bosquecillo de pinos que hay a un kilómetro al Oeste de la villa, con cielo despejado, algo sucio por el humo de un incendio en El Bierzo, revisando la cámara de fotos, pilas, tarjetas, paranoico perdido como siempre. Había por allí unas veinte personas, incluyendo una pareja en una autocaravana de Chequia, unos niños jugando al balón (sí, sí, al balón), gente charlando de sus cosas, el sol ya medio comido por un ratón cósmico, y de repente, plop, todo se apagó. La umbra nos pasó por encima a unos 9000 kilómetros por hora. Hice un par de fotos, pero no me entretuve en eso. Era ya mi segundo eclipse total, todo un experto, y sabía que lo más importante es abrir bien los ojos, olvidarse de las gafas, ver sólo la fase total: un minuto y 47 segundos.
Y poco después todo el mundo (seríamos no más de veinte personas) se fue dispersando, con ligero gesto de decepción, y es que, claro, el cine ha puesto el listón muy alto. Si llega a pasar esto hace 2000 años, seguro que montan una guerra, o sacrificios humanos, o algo.
I'm at that point in life where I start to lose everything. I won't moan, and I won't beg.
And if I ever lose my hands,
Lose my plough, lose my land,
Oh if I ever lose my hands — oh if…
I won’t have to work no more
And if I ever lose my mouth,
All my teeth, North and South,
Yes if I ever lose my mouth — oh if…
I won’t have to talk…









