Into White

Cat Stevens, Into White, Tea for the Tillerman, 1970


(Transcripción parcial del CVR (cockpit voice recorder, registro de voces de cabina) del vuelo NM 200 Valencia-Barcelona, el 21 de Junio de 2017, según el informe final de la CIAIAC (Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil - Ministerio de Fomento))

Los datos sobre lugares y personas han sido modificados por protección de datos.

Abreviaturas:

C1 Comandante de la aeronave, actuando como piloto
C2 Copiloto
CTA Área de control de tráfico
TWR Torre de control
CAB Sonidos en cabina
COM Comunicaciones de radio
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08:45:00 CET

COM TWR Valencia torre NM dos cero cero autorizado para despegue por la 30.
COM C1 Gracias torre. Salimos por tres cero.
CAB C1 ¿Checklist completa?
CAB C2 Completa.
CAB C1 potencia en 90.
CAB C2 nueve cero.
CAB [sonido de los motores aumentando el régimen]
CAB C2 V1.
CAB C2 Rotación.
CAB C1 Rotación.
CAB C2 V2.
CAB C1 Y… ascenso positivo.
CAB C1 Dentro las ruedas.
CAB C2 Dentro.
CAB C1 Flaps en 5 potencia en 70 por favor.
CAB C2 Flaps en cinco, dos verdes. Y potencia en siete cero.
CAB C1 Llevamos un peso pesado. Un poco de trim a babor.
CAB C2 Compensado.
COM TWR Valencia torre os dejo con CTA Barcelona en 140.5 buen vuelo.
COM C1 uno cuatro cero punto cinco. Gracias. Bon dia.
COM CTA Barcelona. NM dos cero cero buenos días. 
COM C1 Bon día Barcelona. Adelante.
COM CTA Barcelona. Tomen 44 y altitud 260.
COM C1 cuatro cuatro y dos seis cero. Gracias.
CAB C2 Es diu Barselonee.
CAB C1 Por favor, por favor, cabina estéril.
CAB C2 ¡Sir, yes sir!

... ... ...


09:12:20 CET

CAB C1 ¿Qué ha sido eso?
CAB C2 Dos cazas. ¿Te lo puedes creer? Nos han pasado por debajo. Allí van, mira las estelas.
COM C1 CTA Barcelona. Nos han pasado muy cerca dos militares. ¿Hay maniobras por aquí?
COM CTA Barcelona Un momento, un momento, tenemos un…
COM CTA Barcelona Tenemos un incidente, un momento, por favor…
COM C1 CTA ¿Qué pasa?
COM CTA Barcelona Hay un tráfico que no se ha identificado. Sin transponder. Han salido  dos Typhoon de Los Llanos para identificarlo.
CAB C2 La guerra de los mundoooos…
CAB C1 ¡Cabina estéril, por favor! 
COM C1 CTA ¿Qué clase de tráfico?
COM CTA Barcelona Es… es… muy raro. Va hacia vosotros, en vuestro nivel y casi a mach 3.
COM C1 CTA repite, repite ¿mach 3? No es un comercial ni un privado, tiene que ser militar.
COM CTA Barcelona Negativo, no, no. Lo hemos comprobado. Sólo podría ser un Eurofighter y sólo están los de Albacete.
CAB C2 Podría ser un Rafale que se ha quedado sin instrumentos…
CAB C1 Eso, y ha confundido el delta con Marsella… No puede ser a mach 3.
CAB C2 La electrónica acabará con todos nosotros
COM C1 CTA Barcelona ¿Que hace?
COM CTA Barcelona Malo, malo, malo… Entró sobre Bilbao con rumbo uno tres cero y viró al sur más o menos sobre las Bárdenas. Ahora va hacia vosotros y descendiendo. Los Typhoon no han podido establecer contacto visual.
COM C1 No me gusta, no me gusta nada… 
COM CTA Barcelona NM dos cero cero ¿Queréis declarar emergencia?
COM C1 Eeeh… sí, sí, declaramos emergencia. ¿Qué aeropuerto tenemos más cerca?
COM CTA Barcelona Estais casi encima de Reus. Habla con aproximación de Reus en… en… 138.2.
COM C1 uno tres ocho punto dos. Voy a descender rápido.
COM C1 NM 200 para Reus, hemos declarado emergencia por riesgo de colisión. Necesitamos entrar deprisa.
COM TWR Reus Entendido NM dos cero cero. Estamos al corriente de todo el lío. ¿La nave está bien?
COM C1 Afirmativo. El problema es un tráfico sin identificar que viene hacia aquí.
COM TWR Reus Nosotros también lo tenemos en el radar. Viene a toda leche. Sugerimos que entréis directamente por cero siete. Sin viento en superficie. Hemos despejado todo el tráfico.
CAB C1 Configuración para descenso de emergencia. Slats, flaps en 35, motores fuera. 
CAB C2 Slats, flaps a tres cinco, dios mío la que nos vamos a dar…
CAB C1 Tripulación de cabina, bajamos a Reus por problemas de tráfico. Cinturones etc. Tranquilidad.
CAB [voces ininteligibles]
CAB [sonido de los motores disminuyendo el régimen]
COM TWR Reus NM dos cero cero continúe hacia cero siete, cero siete.
CAB [Sonido de una bocina y una voz sintética: sink rate, pull up, sink rate, pull up.] 
COM C1 Reus torre, ya veo la cero siete. Estoy bajando todo lo deprisa que puedo, pero tampoco quiero acojonar al pasaje.
CAB C1 Sink rate.
CAB C2 Sink rate cinco cero cero. Yo me bajo en Aluche
COM TWR Reus Date prisa, lo tienes casi encima. Va a llegar por las nueve. Mucho cuidado.
CAB C2 Míralo Ahí está…
CAB [Sonido de una voz sintética Trafic, trafic.]
CAB C1 No puede ser… ¿No decían que venía a mach 3?
CAB C2 La madre que…
CAB [voces ininteligibles]
CAB C2 ¡Es blanco… es blanco!
CAB C1 No, no, no, no, eso sí que no…   
CAB [varios sonidos metálicos] 


(fin de la grabación a las 09:29:14 CET)



Don't cry

Art Garfunkel, Mary Was An Only ChildAngel Clare, 1973
Albert Hammond, Mike Hazlewood, Jorge Milchberg



Mary was an only child,
Nobody held her, nobody smiled.
She was born in a trailer, wretched and poor,
And she shone like a gem in a five and dime store.


Mary had no friends at all,
Just famous faces pinned to the wall.
All of them watched her, none of them saw
That she shone like a gem in a five and dime store.


And if you watch the stars at night,
And find them shining equally bright,
You might have seen Jesus and not have known what you saw.
Who would notice a gem in a five and dime store?



Paul Simon, The Boy In The Bubble, Graceland 1986



These are the days of miracle and wonder
This is the long distance call
The way the camera follows us in slo-mo
The way we look to us all

The way we look to a distant constellation
That's dying in a corner of the sky
These are the days of miracle and wonder
And don't cry baby, don't cry
Don't cry

Salmo 23





…nada me faltará…

Hace ya tiempo encontré en una guía arqueológica de España una referencia que llamó mi atención. En un lugar de la provincia de Toledo se encontraron hace tiempo los restos de un mausoleo tardoromano. El sitio había sido excavado en 1967-1974 por el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid. Se halló un sarcófago de mármol de muy buena factura y temática cristiana, (llamado "de los Apóstoles"), actualmente en el Museo Arqueológico Nacional. El yacimiento fue estudiado por Theodor Hauschild que publicó una reseña en el Madrider Mitteilungen, la información fue incluida en el libro "Hispania Antiqua: Die Denkmäler der frühchristlichen und westgotischen Zeit", de Helmut Schlunk y Theodor Hauschild (y del cual encontré una copia de segunda mano en Amazon por 40 euros), y el lugar fue después abandonado a su suerte.

El mausoleo es una estructura única en la Península, un edificio octogonal de casi 24 metros de diámetro, de sólidos bloques de granito, y una cripta en forma de corredor semicircular cubierto por una bóveda de opus cœmenticumSegún lo que he leído, sólo hay estructuras similares en la tumba de Diocleciano en Split, Croacia, y en Santa Costanza en Roma.


Foto: P. Witte, Instituto Arqueológico Alemán, 1967


Hice un primer intento de verlo en 1996, acompañado por la que llamo mi 'asesora de imagen' (y a veces mi 'agente de la condicional', 'personal shopper', 'social graces consultant', y otras cosas), pero no logré localizarlo. Una segunda visita poco después (1998) me llevó hasta el lugar, con la ayuda del dueño de un bar y de un pastor que andaba cerca. Evité usar expresiones como 'paleocristiano', 'tardoromano' o 'bajoimperial' y me limité a preguntar por 'ruinas antiguas'. Allí estaba. De inmediato hice dos cosas: Medir la posición exacta con el GPS, y sacar la cámara de fotos. Su visión nos llenó de una mezcla de tristeza y rabia.

Tengo un gran respeto por el Instituto Arqueológico Alemán. A él debemos la mitad de lo que se sabe de la Alta Edad Media española y mucho de la Antigüedad. Pero en este caso, no se preocuparon por preservar el sitio con tela aislante, gravilla o una valla que rodeara el recinto, como sí hicieron en Marialba de la Ribera o en Valdecebadar. Además, otros sitios arqueológicos están en recintos cerrados o propiedades particulares que lo protegen indirectamente (Dehesa de la Cocosa, La Alberca, Vega de Mar, Casa Herrera, etc.). Este en cambio, está en medio de unos terrenos dedicados a la agricultura, completamente accesibles, por lo que se fue convirtiendo en un vertedero a donde iban a parar toda suerte de desechos. neumáticos viejos, somieres, cajas de madera, incluso un sofá destrozado de plástico rojo. Hasta habían puesto un gallinero cuya verja metálica sujetaron con cemento a los restos de la bóveda romana. Las fotos siguientes hechas por mí, muestran el aspecto del lugar en una visita posterior en 2003.







Mi asesora y yo decidimos que había que hacer algo, pero ¿qué?. Nuestra confianza en las autoridades competentes es nula (sí, somos así de mayores); contactar con un periódico de Toledo sería sólo una noticia olvidada a los pocos días. Haría falta algo más radical.

—Vamos a escribir una carta a la reina.— En aquel tiempo lo era Sofía de Grecia, de la que se conocía su afición por la arqueología.


Mi asesora se mostró un poco sorprendida pero colaboró. Hice copias en 18x24 de las fotos del lugar, y redactamos una carta muy correcta explicando la situación y pidiendo alguna clase de acción. Encontrar la dirección de la reina fue más laborioso de lo que nos hubiéramos imaginado. Y allá fue la carta.


Al cabo de dos meses, recibimos con sorpresa una respuesta procedente de la 'Casa
de Su Majestad el Rey'. En ella acusaban recibo de la nuestra y nos informaban de que
pasaban el dossier a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.




Esto desinfló un poco nuestras expectativas. Pero de nuevo con sorpresa, al cabo de un mes, recibimos otra carta, esta vez de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha,




donde agradecían nuestro interés por el patrimonio de CLM y comentaban su intención de asignar en un futuro indeterminado, un presupuesto para acometer la conservación del sitio. Y también indicaban que la responsabilidad del patrimonio histórico artístico estaba en manos de los municipios (en este caso, del alcalde pedáneo del lugar). Negro panorama.


…aunque camine por el valle de las sombras…

Pasó el tiempo. Una visita ulterior al sitio aumentó nuestro pesimismo: Todo estaba exactamente igual, el mausoleo seguía siendo utilizado como vertedero. Sólo habían cambiado las basuras, ahora no estaba el sofá de plástico, pero sí un neumático de tractor. De la rueda trasera. Decidimos no regresar más, ya que las visitas sólo nos traían decepciones.

Nunca he culpado a los agricultores de la zona, que posiblemente no sabían qué era aquello, excepto un gran agujero en el suelo. Y es conocido el hábito de las buenas gentes del campo de arrojar los desechos en las proximidades de sus propias viviendas.

Siguió pasando el tiempo, como tiene por costumbre, y un buen día, en 2007, veo en internet que el lugar ha sido declarado Bien de Interés Cultural, y el ABC se hace eco de la noticia.

Llamo a mi asesora y celebramos que al parecer, alguien se ha interesado finalmente por el asunto. 

Pero pronto comprobamos que la declaración como B.I.C. de un lugar es poco más que unas líneas en un boletín oficial. Una nueva visita, más esperanzada, nos confirma que nada ha cambiado.

Hasta que en Enero de 2016, encuentro, también en internet, una reseña de 'Hispania Nostra' en la que se habla del lugar, y se utilizan gruesos adjetivos, 'escándalo mayúsculo', 'desastre', 'expolio', 'vergüenza', etc. Todo ello acompañado de fotos que muestran lo terrible de la situación.

Y finalmente, una asociación privada, con la aprobación de las autoridades competentes, acomete la limpieza e impermeabilización del sitio, desmonta el gallinero, instala una verja y lo deja al menos adecentado y resguardado. Los voluntarios se encargan de la limpieza y los políticos se hacen la foto. "Business as usual".

El sitio se borra de la lista roja de lugares arqueológicos en grave peligro de 'Hispania Nostra'. En efecto, hacemos una última visita (2017) y el aspecto es ahora mucho más alentador.




¿Sirvió de algo nuestra carta a la reina? Nos gusta pensar que nuestra iniciativa contribuyó a salvar el sitio, aunque el sentido común sugiere que fue una mezcla de información en internet que alguien encontró por casualidad, la influencia de la prensa, la iniciativa de asociaciones privadas, y el hecho de que cada vez más, la gente no especializada (cual es mi caso) se interesa por cosas que antes desconocía. Y actúa.

Lo comento con mi asesora, (mientras nos comemos una pata de cabrito no lejos de allí), y me dice que hay varias cosas que hemos aprendido con esta acción. Que las autoridades y los funcionarios son como la Justicia: Lentos, pero cuando al legajo correspondiente le toca el turno, lo cogen como perros de presa y no lo sueltan. Conclusión: Reclama, escribe, quéjate, haz algo, ACTÚA. Aunque pasen, como en este caso, 19 años.

Y añade: "Poco importa que nuestras cartas sirvieran de algo. Eran actos puros, en el sentido budista de la expresión, que no esperaban efecto ni recompensa. Hicimos lo que había que hacer, sin pensar. Fue como dice el Principio 6, «Makoto, Sinceridad Absoluta» del código del samurai, el Bushido: «Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra." No ha de "prometer." El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer». Tal es el valor de su palabra, la fuerza de su voluntad".

Un día de estos le pediré matrimonio.


Matómela un ballestero


Evangelina Sobredo ("Cecilia")


Tenía una gata de nombre Luna, 
Era de plumas de ruiseñor. 
Sus ojos eran de vidrio verde, 
Su hocico negro de cartón. 

Murió mi gata de angora blanca, 
Murió mi trozo de ilusión, 
Y entre cuatro la llevamos 
Envuelta en paño de algodón. 

Cavé un hoyo detrás de un chopo, 
Con mi cuchara y mi tenedor. 
La he cubierto de arena fina 

La he rezado un padrenuestro, 
Y he llorado mi último adiós. 
Que sola muere mi gata Luna, 
Que sola y triste vivo yo.

             (Eva Sobredo, Mi Gata Luna, 1972)

The Lady of Shalott


                                  John William Waterhouse, The Lady of Shalott, 1888, Tate Britain


Aquel viernes de Abril fuimos otra vez los cuatro a acampar el fin de semana en la explanada junto a la pequeña rada oculta del embalse. Se había convertido en ritual ir allí al terminar el invierno. La excusa oficial era componer y preparar un nuevo repertorio para la temporada, por lo que nos llevábamos las guitarras. Acampábamos junto a un bosquecillo de encinas por encima del talud que dejaba al descubierto el bajo nivel del agua. Las chicas no podían venir: Eran una distracción. Debían creer que nos íbamos de juerga. Cierto es que circulaba algo de marihuana, pero eso era todo. Y siempre regresábamos con canciones nuevas, y al menos un par de ellas nos parecían buenas. Entonces.

Una de aquellas tardes, mientras veíamos ocultarse el sol tras la sierra  del otro lado del pantano, tanteando las guitarras en busca de algún riff inspirado, el "Acorde Perdido", un coche descendió a la explanada desde la carretera próxima. No podían vernos, pero nos ocultamos ya que no estábamos seguros de que aquello no fuera propiedad privada. El coche era un Maserati Biturbo, un vehículo que parecía fuera de lugar allí y en aquel momento.

El coche se detuvo y de él descendió una mujer, sola, de aspecto más bien urbano, bright city woman, llevando sólo una bolsa pequeña de lona. Se acercó al borde del agua y gritó:  "¡Barquero!".

Recordamos entonces que de aquel sitio partía un camino que en el pasado atravesaba el valle y que, cuando se construyó el pantano, la empresa tuvo que comprometerse a mantener la comunicación con la otra orilla por un periodo quizá de años. Por eso estaba el barquero. En la otra orilla —el pantano tendría medio kilómetro de ancho en aquel punto— había una única casa, inaccesible por carretera, casi oculta tras una fila de cipreses.

La mujer volvió a llamar al barquero. Una voz, débil por la distancia, le respondió desde la otra orilla. La mujer levantó la vista hacia donde nos encontrábamos y pareció quedarse escuchando, inmóvil, como suelen hacerlo los animales salvajes. Permanecimos ocultos, hablando en susurros, como críos. 

En la luz decreciente del crepúsculo, distinguimos en la otra orilla a un hombre arrastrando una pequeña barca hasta el agua. Se subió a ella y comenzó a remar hacia nuestro campamento. La travesía le costó casi media hora y, cuando estaba ya cerca, vimos una silueta en la proa, un perro silencioso mirando al frente como un mascarón vivo.

La barca tocó tierra. La mujer subió a bordo ayudada por el barquero y se sentó muy rígida en la bancada de popa. El hombre puso de nuevo la barca a flote y comenzó a remar hacia la otra orilla. Al poco el perro se arrojó al agua y empezó a nadar tras la barca. Luego debió cansarse y el barquero le subió a bordo, donde se sacudió el agua con la energía con que lo hacen los perros. La mujer se protegía de las salpicaduras con gestos de desagrado. Les oíamos conversar en voz baja en el silencio del atardecer. Y poco después, ya en la lejanía, la voz de la mujer cantando sottovoce. No reconocí la canción, pero sí oí claramente el final:



…Qué sola muere mi gata Luna,
Qué sola y triste vivo yo.

             *   *   *


El fin de semana fue bastante productivo. Dejábamos pasar el tiempo pacíficamente tarareando y haciendo correcciones a las melodías que acabábamos de inventar. Y el domingo recogimos todo y nos marchamos. El Maserati seguía aparcado donde lo dejara la desconocida dos días atrás.

Un par de meses después, ya bien entrado el verano, pasé por aquel lugar y me pudo la
curiosidad. Bajé hasta la explanada y vi el Maserati exactamente en el mismo lugar. Pensé que la mujer iría con regularidad a la casa de la otra orilla. Pero de pronto tuve un mal presentimiento, sin ninguna razón pensé que el vehículo no se había movido desde la anterior vez que lo vimos allí. Y mi intuición se confirmó al ver que le habían quitado las ruedas. Estaba muy sucio, pero por lo demás parecía intacto, las puertas estaban cerradas y el interior vacío.

Un coche abandonado es siempre una visión melancólica. Más aun en aquellas
circunstancias. Y para que no faltara nada, recordé el cuadro de Waterhouse y los versos:

She floated down to Camelot:
And as the boat-head wound along 
The willowy hills and fields among, 
They heard her singing her last song, 
The Lady of Shalott.

             *   *   *


Muchos años después, cuando mi memoria había ya borrado todo aquel episodio, pasé un día por la explanada junto al pantano. Y de pronto recordé y bajé hasta nuestro viejo campamento.

El nivel del agua estaba muy bajo, por la falta de lluvia en los últimos años. Ya no había barquero ni se veía la casa de la otra orilla. Me acerqué hasta el lugar donde estuviera años atrás el coche abandonado. Sólo una leve mancha oscura de restos de aceite marcaba el lugar. No puedo creer que esté escribiendo esto. Bajé por la ladera seca del pantano y vi un bulto cubierto de arena sobresaliendo en lo que antes fue el fondo de las aguas. Se me encogió el corazón: Eran las cuadernas de lo que había sido una chalupa.

Y como una revelación, entendí lo que no había visto el primer día, y que ahora me parecía tan evidente: La mujer desconocida no tenía intención de regresar cuando llamó al barquero, había cruzado el lago para quedarse.



The whole world's watching

Foto: Jonathan Bachman / Reuters.
Ieshia L. Evans en Baton Rouge, Louisiana. 9 de Julio de 2016.



The whole world's watching…




Lágrimas en la lluvia

Sean Young, Blade Runner, Ridley Scott, 1982


26 de Diciembre. Acaba de pasar la Navidad pero estamos todavía en esa época difusa que llamamos «Fiestas Navideñas».

Entro en el modesto restaurante, el de menú a nueve euros, donde suelo comer con cierta frecuencia. Estoy solo. Para mí la soledad no es un estado negativo de por si; sólo una forma de vida, casi una elección.

Me prestan el periódico por ser cliente habitual. Cuando voy por mi segunda cerveza, mientras me preparan la sopa castellana, entra un grupo de tres personas. Un hombre de edad indefinida, pero claramente mayor que yo; la que parece ser su mujer y que presenta todos los signos de haber pasado por un ictus; y el hijo, un mozalbete en sus veinte, cuya única preocupación es no perderse nada importante de sus redes sociales. Se sientan en una mesa enfrente de la mía.

El hombre del trío ayuda a comer a su mujer, que obviamente tiene dificultad para mover las manos. El hijo sigue atento al móvil y las fascinantes informaciones que por él le llegan.

Comen sólo un plato, así que les sacan ya los cafés cuando yo voy todavía por el segundo. Trato de concentrarme en algún editorial interesante del periódico, para lo cual tengo que abstraerme de ese "20 de Abril" de Celtas Cortos, que suena a un volumen quizá demasiado alto, desde el altavoz de ambiente justo encima de mi cabeza.

Les observo con un poco más de atención. Parecen de clase media y relativa solvencia. Me fijo más en el aspecto de ella, el marido es un ser neutro, en todos los sentidos del término, que seguramente ha decidido hace tiempo observar sin emoción la realidad que le rodea; y el hijo tiene toda la pinta de ser un completo inútil, que acabará yéndose a trabajar a Alemania, si reune valor para ello, o más bien viviendo con sus padres mientras le sea posible.

Se levantan. El marido le ayuda a ella a ponerse un abrigo de ante negro con cuello de piel gris de marmota. Ella se da la vuelta para ponerse la manga derecha y queda frente a mí, me mira. Parece sentir en las brumas de su mente la intensidad de mi mirada. Por un momento creo estar viendo a Rachael. Hace una muy leve inclinación de cabeza. Respondo con el mismo gesto. Mientras los otros están en otras cosas: el marido pagando la cuenta y el hijo hipnotizado por el móvil.

Sigo mirándola. Le sonrío. Le mando un mensaje telepático «Al final, al final del todo, todo va a terminar bien». Capta el mensaje y me sonríe, hasta donde le permite su parálisis facial.

No sé si es del todo consciente de lo que acaba de pasar.